EL INCENDIO EN LA GARGANTA DE LOS INFIERNOS ES EL DE MAYOR RIESGO MEDIOAMBIENTAL DE LA HISTORIA EN EXTREMADURA

AEEFOR (Asociación Extremeña de Empresas Forestales y de Medio Ambiente) insiste en que el incendio en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos es el de mayor riesgo medioambiental de la historia en Extremadura y como tal consideramos que lo reconoce la propia consejería de Agricultura y Medioambiente de la Junta de Extremadura, al declarar el Nivel de Emergencia II y la Situación de Gravedad 2 del Plan de Protección Civil y Emergencias (Platercaex), a pesar de que los responsables políticos hayan insistido posteriormente en desdecirse y repetir de manera incongruente que no suponía riesgo.

En los propios informes oficiales justifican la aplicación de esos niveles en “la situación de grave riesgo para el medio ambiente”, siendo los primeros en generar alarma y la consiguiente inquietud en la población.

No entendemos por qué razón los responsables de Medio Ambiente en la región se obstinan en negar unos daños evidentes, en primer lugar porque todo el mundo sabe que si algo produce un incendio forestal es precisamente un daño medioambiental en mayor o menor medida. También porque fueron ellos mismos quienes activaron el máximo nivel de riesgo durante varios días,  incluso después de haber afirmado que no existía riesgo que lo justificase.

Ante tal situación, no nos cabe más que preguntarnos por qué razón se empeñan en negar algo tan evidente y contradictorio con sus propias declaraciones.

UNA RESERVA NATURAL SIN PLAN DE PREVENCIÓN

Aeefor ha visitado la zona afectada en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos y lo ha hecho con técnicos en la materia y la conclusión es que los efectos los puede comprobar cualquiera que esté dispuesto a trepar a más de 2.000 metros de altitud en un territorio de difícil acceso.

Los responsables de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura deberían explicar por qué razón La Reserva Natural no tiene Plan de Prevención de Incendios aprobado, como es exige en su normativa de creación, en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y en el Plan Rector de Uso y gestión de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos. La normativa en vigor exige que se adopten medidas especiales de protección contra incendios y se apruebe y mantenga actualizado un Plan de Prevención de Incendios Forestales para toda la Reserva Natural.

El propio Plan Rector de Uso y Gestión establece que los incendios forestales constituyen una de las principales amenazas a las que se enfrenta la Reserva Natural puesto que pueden constituirse en el factor de degeneración más rápido y devastador y por eso, precisamente, la lucha contra los incendios tanto en su faceta de prevención como de extinción, es un objetivo de primer orden en la gestión de este espacio.

LOS DAÑOS SON INCUESTIONABLES

El valor ambiental de la zona quemada está fuera de toda duda. El incendio ha afectado a una zona de alta montaña que empieza a 1.600 metros de altitud y se extiende hasta muy por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Es ahí donde están los elementos más frágiles de la Reserva Natural, los que más valor tienen por ser endemismos propios de Gredos y Tormantos, por estar en peligro de extinción o ser vulnerables a las alteraciones de su hábitat. No lo dice Aeefor sino que así se indica en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Reserva, aprobado por el Decreto 185/2005 de 26 de julio para quien lo quiera comprobar.

Negar ese valor ambiental de la zona quemada es tanto como poner en duda las razones que motivaron la declaración de la Garganta de los Infiernos como Reserva Natural.

En la zona hay fortísimas pendientes y tras un incendio forestal el principal problema que presentan es la erosión y consiguiente pérdida de suelo. Los daños no son recuperables en uno o dos años porque la erosión en medio ambiente implica el arrastre de tierra y piedras, la eliminación de la capa fértil y en un lugar con desniveles superiores incluso al 100% ya no se recuperarán jamás. Los endemismos de la Garganta de los Infiernos no existen en otra zona de la región, de manera que se pueden haber perdido para siempre.

Pasar por alto el daño de esa erosión que arrastrará tierra, piedras, ceniza y restos de vegetación quemados, que acabarán en los cauces de la red fluvial del interior de la Reserva, es un intento de engaño. Esas consecuencias se producirán este otoño, sin ir más lejos, y contaminará gravemente las gargantas de los Asperones, la Serrá, los Tres Cerros, Collado de las Yeguas y los Infiernos. La contaminación del agua provocará pérdida elevada de niveles de oxígeno y eso hará imposible la supervivencia de truchas comunes y desmanes ibéricos.

Además, a día de hoy, sigue habiendo puntos potentes de actividad en el interior de la turba, por lo que el incendio sigue activo con el riesgo que conlleva. Deberían examinarse todas las turberas que hay con el fin de detectar si hay más puntos calientes.

Estamos, pues, ante un grave desastre ambiental que se agravará mucho más en otoño e invierno, sobre todo si llueve torrencialmente. Y todo porque los responsables de Medio Ambiente han ignorado el cumplimiento de la ley y han actuado con absoluta irresponsabilidad.

No realizar ni aplicar el Plan de Prevención de Incendios que debería estar en vigor desde 2005, supone un ahorro de decenas de miles de euros, pero este proceder irresponsable ha provocado un daño irreversible, sin olvidar el gasto de entre dos y tres millones de euros que habrán costado los medios utilizados durante diez días.

PUBLICIDAD DE UN INFORME QUE JUSTIFIQUE LA AUSENCIA DE DAÑOS

Si hay un informe que confirma que no hay daños, como aseguran los responsables de Medio Ambiente, deben hacerlo público para que todos sepamos a qué atenernos.

AEEFOR está elaborando la documentación necesaria para convocar un concurso abierto entre empresas y profesionales expertos en estas materias, con el objetivo de que se realice un estudio exhaustivo y un análisis pormenorizado de los daños y consecuencias del incendio y que se haga una valoración de la riqueza ambiental perdida. Estudiaremos, también, propuestas para paliar los efectos más perniciosos, propondremos medidas que faciliten una recuperación más rápida y sugeriremos los pasos a dar cada año para evitar catástrofes como esta.

Para más información, contactar con Francisco Castañares en el teléfono 606 35 72 02

AEEFOR, 23 de septiembre de 2016

 

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